Dalila Sandoval vive en Texas desde 1999 y está protegida por el estatus TPS. Para ella, la aprobación de la reforma migratoria es un sueño difícil de lograr por la oposición republicana.(Lola Gomez / Staff Photographer)
Dalila Sandoval vive en Texas desde 1999 y está protegida por el estatus TPS. Para ella, la aprobación de la reforma migratoria es un sueño difícil de lograr por la oposición republicana.(Lola Gomez / Staff Photographer)
Especialistas e inmigrantes tienen esperanza en la legalización del 11 millones de indocumentados, pero también tiene dudas por el juego político en el Congreso

La posibilidad de una reforma migratoria que legalice a millones de personas indocumentadas pronto puede convertirse en un sueño lleno de zozobra.

No solo los especialistas ven complicada la aprobación del plan migratorio del presidente Joe Biden, sino los propios inmigrantes saben que es difícil que pase sin dificultades.

En su día uno en la Casa Blanca, el presidente Joe Biden mandó al Congreso su plan migratorio, con el potencial de beneficiar a 10.9 millones de personas.

En la Cámara baja, los demócratas tienen mayoría de votos; pero en el Senado deben conseguir el apoyo de al menos 10 legisladores republicanos para que la iniciativa no enfrente un proceso de filibusterismo.

El filibusterismo es una táctica legislativa utilizada para impedir que un proyecto se someta a votación. La maniobra consiste en que los legisladores tratan de retrasar el voto de una iniciativa prolongando el debate, impidiendo que se vote.

Con 60 votos a favor del proyecto, los legisladores republicanos perderían su derecho al filibusterismo y la iniciativa pasa directamente a votación.

Esto significa que la nueva legislación no tendrá una vía directa y podría quedarse en el camino, como pasó en el 2013 con la reforma migratoria que impulsaba el presidente Barack Obama.

Andrea Silva, politóloga y catedrática de la Universidad del Norte de Texas (UNT), dijo estar segura que el tema representará un trance complicado para el gobierno de Joe Biden.

“¿Soy escéptica? Por supuesto”, dijo Silva. “Como esto es una ley, va a necesitar a todos los demócratas en el Senado y a algunos republicanos, así que va a ser muy difícil. Tengo esperanza, pero soy escéptica”.

Sus dudas vienen no solo del clima de polarización, sino porque se trata de la propuesta más audaz en décadas.

“Es un cambio total de rumbo. Durante 30 años, el sentido de las políticas públicas de inmigración fue punitivo, de castigo, criminalizando a los inmigrantes. Y esto ha funcionado bien a algunos grupos”, dijo Silva. “Pero paradójicamente, después del gobierno de Donald Trump, es un gran momento para cambiar el rumbo y tener políticas de bienvenida”.

Todo indica que los inmigrantes, comentó Silva, ya no serán vistos como chivos expiatorios de la mala situación que vive el país, como lo hacían los grupos más conservadores.

“Habrá que ver si en los hechos el gobierno de Joe Biden usa su capital político y su poder de negociación para que esto pase de un propósito a una realidad”, dijo Silva.

La académica indicó que se necesita captar no solo votos republicanos, sino “votos republicanos correctos” de legisladores de ese partido para que puedan influir en otros compañeros y atraigan más votos.

De ser aprobada en el Congreso, la Ley de Ciudadanía Estadounidense 2021 (o US Citizenship Act 2021, su nombre en inglés) beneficiaría a la mayoría de los 10.9 millones de personas indocumentadas que viven en Estados Unidos, de acuerdo a cifras del Migration Policy Institute (MPI), al 2018.

Texas es el segundo estado donde vive la mayor cantidad de personas sin documentos, con 1.7 millones de personas. El condado de Dallas es hogar de 278,000 indocumentados, el 3% de todos los que viven en el país.

Dentro de esos 10.9 millones de personas sin documentos están 738,000 solicitantes de asilo; 646,000 jóvenes con DACA; y 320,000 con TPS. | Dallas News