Un video que se viralizó en redes sociales desnudó una práctica que sucede hace años. «Bájeme la voz carajo, guambra malcriada», fue una de las frases que usó un docente de Medicina de la Universidad Central del Ecuador durante una clase virtual de Farmacología.

Lo ocurrido no asombró del todo a Christian Flores, vicepresidente nacional de la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador (FEUE), pues expone que cuatro de cada 10 denuncias corresponden a casos de abusos de poder, mientras que, las restantes, en su mayoría, atañen a denuncias de acoso sexual. De hecho, en los últimos años se han duplicado el número de casos, agrega Flores.

Debido a la exposición pública que tuvo el video donde se evidencia cómo el maestro gritó en reiteradas ocasiones a la estudiante, explica Bryan Carvajal, presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador (FEUE) en la Universidad Central, las autoridades reaccionaron de forma inmediata anunciando medidas disciplinarias contra el profesor. Asimismo, por la pandemia la virtualidad de las clases jugó a favor. “Propusimos que la asistencia a clases no sean obligatorias, y por ello ahora deben de ser grabadas gracias a esta plataforma pudimos evidenciar cómo ha sido el trato de este docente”, destaca Carvajal.

Sin embargo, no todos los casos corren con la misma suerte. “Es un trámite bastante largo y en el trayecto los estudiantes pueden perder las notas, y el docente puede seguir dando clases, esto no se resuelve en un día como en el caso mencionado, todo tendrá que hacerse viral para que se actúe rápido”, destaca Carvajal. Además, añade que por los trámites burocráticos los procesos pueden tardar mínimo tres meses o años en resolverse.

A ello se suma que durante la investigación, describe Carvajal, el profesor es notificado de la denuncia en su contra y puede continuar dando clases hasta que exista una resolusión, “por eso un montón de estudiantes tienen miedo de denunciar, pues en el trayecto pueden perder el semestre, el docente tiene más posibilidades de conseguir un mejor abogado y puede manejar las notas”, afirma.

Pero ¿cuál es el paso a paso de una denuncia? Lo primero, indinca Carvajal, es la identificación y comunicación del hecho, donde la víctima o alguien con conocimiento del caso debe acudir a la Unidad de Bienestar de su universidad para dejar constancia. La Unidad de Bienestar es la encargada de dar las primeras atenciones del caso y es la encargada de emitir un informe elevado al Rector a modo de recomendación y luego la máxima autoridad de la institución toma una decisión sobre el caso.

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Protocolos como parte de la solución 

En noviembre de 2018, la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (SENESCYT) y la red de Educación Superior y Género publicaron el protocolo de “Actuación en Casos de Acoso, Discriminación y Violencia Basada en Género y Orientación Sexual en el ambito Universitario”, el objetivo era que las universidades que no contaran con uno, lo utilicen como un mecanismo que se establezca institucionalmente o como un elemento referencial para la elaboración de su propia normativa. 

El protocolo detalla los principios que rigen a las instituciones de educación superior en el país: confidencialidad, no revictimización, integralidad, derecho a la defensa y atención, protección y acompañamiento.

Teodoro Verdugo Silva, decano de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Cuenca, y quien formó parte del equipo de docentes que crearon el protocolo de la universidad en 2018, tras su experiencia explica que, “el protocolo es importante, pero no es necesariamente la medicina del problema, ha servido sobre todo para visibilizar.La solución está en la concientización y en la prevención. Es un fenómeno de carácter cultural, tratando de romper ese círculo de relaciones horizontales, patriarcales y discriminadoras en la que buena parte de nosotros nos hemos formado”. | Ecuavisa