Que tan solo alrededor de 60 millones de personas se hayan contagiado de COVID-19 parece ser una cifra muy alta, sin embargo, cuando se la compara con el número de pobladores a nivel mundial resulta ser un número ínfimo.

De igual manera en los estudios realizados en varias ciudades del mundo se ha evidencia que la cantidad de contagiados es menor a la que se percibía. Entre el 23 de septiembre y 8 de octubre se realizó un estudio de seroprevalencia en el cantón Cuenca donde se evidenció que tan solo el 10% de la población se había contagiado de COVID-19 hasta esa fecha.

El estudio fue llevado por la Universidad de Cuenca y el Municipio local y en el mismo participaron los investigadores David Acurio, Andrea Gómez, Bernardo Vega, Daniel Orellana y Ricardo Charry. Participaron más de 2.000 personas que fueron georreferenciadas tanto a nivel rural como urbano.

Acurio, investigador principal, explicó que se garantizaron que el tamaño de la muestra permita tener una interpretación adecuada en cada una de las parroquias, así como además de las pruebas rápidas de inmunoglobina también se realizaron PCR a los positivos, así como una encuesta que permitió recolectar aspectos sociodemográficos.

«De cada hogar nosotros le hacíamos la encuesta válida del hogar y se tomaba la muestra de sangre por dígitopuncion a uno de los miembros de ese hogar. Tenemos un método para tener una representación por diferentes grupos de edad, nuestra muestra hace pruebas a niños menores de un año y la persona más grande del estudio tiene 92 años», indicó.

El docente de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Cuenca, Bernardo Vega, refirió que este tipo de estudios permiten tomar decisiones en política pública ya que se identifican las necesidades y cambios a implementar.

«Durante una semana el estudio fue realizado en todo el cantón Cuenca, en la zona urbana y en la zona rural, para hacer el estudio se hizo una aleatorización se llama, es decir se sectorizó tanto la zona urbana, se sortearon las casas en las que se iba a hacer la toma y también obviamente se hicieron rangos de edad a las personas que se iba a tomar la prueba dentro del estudio», indicó.

Pese a que se esperaba que entre el 60 a 70% de la población haya tenido contacto con el virus, los resultados arrojaron que tan solo un 10% lo habían tenido contacto.

A nivel rural, las parroquias con la mayor prevalencia en el cantón fueron: Tarqui (38,8%), Checa (36,4%), Molleturo (19,9%), Sidcay (18,9%) y Turi (17,7%). Mientras que en el entorno urbano, las parroquias con la prevalencia más alta fueron: El Vecino (25.6%), Machángara (22,1%), El Batán (20,1%), Totoracocha (13,9%) y Bellavista (12,4%).

Los investigadores explicaron que se realizó un ajuste debido a la sensibilidad de la prueba y al diseño muestral.

«Eso nos deja bastante lecciones o resultados. La primera que que un alto porcentaje de la población, todavía no tiene defensas contra el virus, de hecho nos vuelve potencialmente vulnerables a contraer el virus, esa es una situación, la segunda situación es que evidentemente las medidas de cuidado, el uso de mascarilla, distanciamiento físico de 1.5 a 2 metros, al igual que el lavado de manos, todavía debe ser constante», refirió Vega.

Si bien en el imaginario de la población circulaba la idea que en las zonas rurales es más difícil el contagio del COVID-19 por contar con espacios amplios, sin embargo, esto no reflejan los resultados donde la diferencia no es representativa. En el sector rural la prevalencia fue del 10,36% y en el área urbana del 9,4%.

«Cuando menos sí se debe decir que la prevalencia entre lo urbano y lo rural sí es muy similar. Eso en el caso de Cuenca puede deberse en algunos factores, no es el problema que en el área rural hay el espacio abierto y uno puede caminar, por supuesto, pero para moverse del área rural a la ciudad necesitan un transporte, la relación con el transporte público y la relación con unos espacios de concentración rural, podrían tener algún elemento que podría considerarse en el incremento de la prevalencia en la zona rural», explicó Acurio.

Nivel socioeconómico y su riesgo para el contagio

Dentro del estudio también se realizaron encuestas enfocadas en el nivel socioeconómico y educativo de la población e identificando el riesgo de contagio, Acurio y Vega han venido realizando este tipo de análisis a través de preguntas en líneas, pero por primera vez se realizó de manera presencial.

El investigador principal señaló que en Cuenca hay factores protectores como el cumplimiento de las medidas de bioseguridad, nivel de instrucción y un nivel de ingreso ni tan alto ni tan bajo.

«Cuenca es una ciudad que no es digamos de las ciudades que tienes mayores niveles de ingreso bajo o mayores niveles de instrucción baja. Es una ciudad que más bien tiene niveles promedios de instrucción relativamente alta en número de años, quizás esos factores son los que juegan, quizás el hecho de que tengas los espacios donde los ríos donde la gente al fin al cabo pueden salir, que tengan algunos espacios verdes, hay algunos factores que han significado sin duda factores protectores para el cantón en general», indicó.

Vega dijo que las personas que han tenido dificultades económicas como la obtención de alimentos tienen una mayor posibilidad de contraer la infección debido a la movilidad que deben efectuar y aún más en transporte donde hay más de 10 personas.

«Un nivel de instrucción más alto se relaciona con un nivel socioeconómico un poco más alto, por otro lado un ingreso económico más bajo o nivel de instrucción, la actividad económica que también hemos encontrado dentro de las respuestas por ejemplo los comerciantes ambulantes tienen mayor posibilidad de adquirir la infección, el nivel de instrucción vinculado con esto también permite un teletrabajo, digamos un trabajo que no implique la movilidad o la salida de la casa, eso se vuelve un factor protector», refirió Vega.

Ante los distintos casos de desobediencia de las medidas que se impulsaron como el toque de queda, el estudio reflejó que las personas menores de 20 años tenían una menor prevalencia comparada con la de mayores de 20 años, debido a que estos tienden a salir más por diversas actividades.

«El estudio ubica territorios del cantón en donde hay que hacer mayores esfuerzos en términos del acompañamiento, ubica sectores de población donde es necesario donde nosotros queremos evitar una segunda ola, queremos evitar que el proceso de generación de ingresos se paralice, entonces necesitamos impulsar políticas públicas de prevención con esos grupos de personas, proteger más a aquellas personas que están trabajando en la calle, necesitamos hacer mayores esfuerzos de comunicación de educomunicación en el conjunto de la población tenemos una preocupación en el sentido de que la transmisión en este momento podía estarse realizando por redes familiares», dijo Acurio.

También indicaron que hay que hacer un esfuerzo desde el Ministerio de Salud y Municipio de Cuenca para tener procesos de vigilancia de aislamiento de casos más consistentes. | El Universo