Un cansancio mayor al que presentaban ante de contagiarse de covid-19 han registrado varios pacientes una vez recuperados. Esto se evidenció en un estudio publicado en la revista Plos One que registró que la mitad de pacientes que se realizó seguimiento registraron fatiga aún diez semanas tras su cuadro clínico.

El análisis se realizó en Irlanda en una clínica que tenía servicio ambulatorio a quienes daban positivo por prueba PCR.

«El estudio actual representa, hasta donde sabemos, el primer informe en la literatura que examina la prevalencia de la fatiga después de la infección por SARS-CoV-2. Existe una carga significativa de fatiga en una mediana de seguimiento de 10 semanas, y la mitad de la cohorte de pacientes informa fatiga severa. En primer lugar, el 50% de los participantes no se siente recuperado por completo, a pesar de que se considera médicamente recuperado de su enfermedad primaria. En segundo lugar, el impacto de esta fatiga en la función diaria ya es evidente, casi un tercio (31%) no ha regresado al empleo», dice parte del estudio.

Además se precisó que el hallazgo fue independiente del envejecimiento que se asocia con un aumento en la fatiga.

El médico intensivista John Cuenca aún se encuentra en recuperación del cuadro de covid que tuvo en octubre pasado. Cuenta que sigue con ejercicios físicos y respiratorios y que tras un mes se acerca al retorno a la normalidad física.

«Los pacientes que hacen COVID moderado a severo va a producir por el compromiso pulmonar posterior a lo que termine el tratamiento, posterior a los 14 días queda como secuela transitoria una dificultad respiratoria, un cansancio», refiere.

El epidemiólogo Mario Paredes explica que cuando «el virus se posesiona en uno de los nichos de alojamiento que es la nasofaringe está bastante cerca del área pulmonar y una de las áreas más afectadas justamente son los pulmones entonces estamos hablando de una disminución de la capacidad ventilatoria, de la capacidad pulmonar vital».

Cuenca señala que el compromiso no solo es pulmonar sino también es muscular ya que estos pacientes pierden masa, además que pueden presentar otras secuelas a nivel neurológico o vascular. Además recuerda que el cuadro clínico que presenta cada paciente estará determinada por la severidad de la cepa, cantidad de virus que se tiene en contacto, estado nutricional y de ánimo de la persona o alguna patología previa.

«Hay reportes de personas jóvenes que entre comillas son atléticas, musculosos y todo que terminen con respirador con una desnutrición importante secundario a todo lo que le pasa», indica.

«Es necesario que muchas de las personas, sobre todo las que han sido afectadas en el punto de vista respiratorio, inicien terapias rehabilitadoras respiratorias, es decir, con la ayuda de un médico o podía ser el apnea que se utiliza a nivel de medicina deportiva, mientras estamos en la piscina hacemos ejercicio de esa manera podemos recuperar un poco la capacidad pulmonar. Estas personas son las que manifiestan fatiga, es decir, usted está en una actividad común lavando los platos y se ahoga, siente que le falta el aire y necesita descansar, mientras más rápido la persona asuma esa condición y se ponga en manos de profesionales la posibilidad de recuperarse es bastante alta», dice Paredes. | El Universo