Un atípica Vuelta a España, amenazada por la meteorología otoñal y el coronavirus, arranca el martes 20 de octubre en Irún (País Vasco, norte), con el esloveno Primoz Roglic, vencedor el pasado año, y el ecuatoriano Richard Carapaz, tercer mejor sudamericano y subcampeón de montaña en el reciente Tour de Francia, como firmes aspirantes al título.

La pandemia que obligó a trastocar el calendario ciclista desplazando dos meses a la Vuelta de sus fechas habituales, también la ha amputado de sus tres primeras etapas previstas inicialmente en Holanda.

Sin todavía haber empezado la prueba, el nuevo coronavirus ya ha causado dos bajas en los equipos Bahrain-McLaren y Sunweb, aunque ninguno de los afectados es ciclista, según la organización de la prueba, que ha puesto a punto un estricto protocolo sanitario.

Burbujas sanitarias para los ciclistas, que prácticamente irán del hotel a la carrera y viceversa, pruebas de covid-19 y un estricto control del público, que no podrá acudir a ninguna de las llegadas en alto de esta montañosa 75 edición de la ronda española.

Duras llegadas en alto

Entre las 18 etapas antes de llegar el 8 de noviembre a Madrid, metas en altos míticos como el Angliru en Asturias o el Tourmalet en Francia, a los que los ciclistas miran con un ojo puesto en la meteorología.

En el Tourmalet, la nieve ya ha hecho acto de presencia, aumentando las dudas sobre el desarrollo de la última gran carrera de tres semanas de esta temporada.

Roglic, ganador de la pasada edición de la ronda española, llega dispuesto a revalidar el título y, de paso, olvidar su decepción en el Tour de Francia, donde perdió el maillot amarillo la víspera de la llegada a París.

El esloveno acude al frente del Jumbo-Visma apoyado en dos gregarios de lujo, Sepp Kuss y George Bennett, y en el colíder del equipo, Tom Dumoulin.

«Podemos estar seguros de que los otros equipos nos van a vigilar», aseguró el director deportivo del equipo, Grischa Niermann.

Entre esos conjuntos, el Ineos Grenadiers con el ecuatoriano Carapaz, ganador del Giro 2019, como jefe de filas, apoyado por el británico Chris Froome, que disputa su última carrera con la camiseta del equipo británico.

Carapaz llega ‘muy motivado’

«Estoy muy motivado. He preparado muy bien la Vuelta y tengo muchas ganas de hacerlo muy bien», aseguró este lunes Carapaz en rueda de prensa.

«Vengo en muy buenas condiciones, espero que todo siga saliendo bien y sobre todo estar en la disputa de este gran ‘tour'», añadió el representante de Carchi, exciclista del Movistar.

El equipo español llega a la Vuelta con Enric Mas, quinto en el pasado Tour de Francia, como su gran baza para hacerse con la ronda española, apoyado en el veterano Alejandro Valverde.

Mas ya fue segundo en la Vuelta en 2018 y aspira a dar su gran salto en esta 75 edición de la ronda española, a cuyo brillo pueden contribuir también hombres como el francés Thibaut Pinot (Groupama) o el colombiano Esteban Chaves (Mitchelton-Scott).

Sin perder de vista al joven ruso de 24 años Alexandr Vlasov, una de las revelaciones de la temporada, que se recentró en la Vuelta tras abandonar en la segunda etapa del Giro, que todavía sigue corriéndose y se solapará durante una semana con la Vuelta.

También por Ecuador va a participar Jefferson Cepeda, para la escuadra española Caja Rural-Seguros RGA. El sucumbiense viene de alcanzar un tercer puesto en el último día de la Clásica de Ordizia, el 12 de octubre. Además, compitió con el equipo ecuatoriano el 27 de septiembre pasado en la prueba de ruta del Mundial de Ciclismo en el circuito italiano de Imola.

Con un recorrido que solo visitará la mitad norte de España, la Vuelta, que dejará pocas ocasiones para el lucimiento de los velocistas, empezará con fuerza el martes con una etapa de 173 km, que incluye tres altos de tercera categoría y un cuarto de primera, donde se situará la meta en Arrate.

En los próximos días llegarán las llegadas en el alto de la Laguna Negra, en el Tourmalet, en el inédito puerto de Moncalvillo o el Angliru para poner a prueba al pelotón, durante dos semanas y media entre el frío y el coronavirus. | AFP / El Universo