De forma consciente o no, muchos han ido volviéndose adictos a las redes sociales y esto, en parte, a las estrategias que estas plataformas utilizan para mantener a los usuarios atentos a las pantallas todo el tiempo. Esta realidad es la que muestra ‘El dilema de las redes sociales’, un documental que genera inquietud en la mayoría de quienes lo ven.

Esta producción del neoyorquino Jeff Orlowski plantea varias interrogantes, que desde hace algún tiempo vienen surgiendo, sobre cuánto pueden afectar las redes sociales a niños, jóvenes y adultos.

El audiovisual detalla principalmente qué hay detrás de estas plataformas y uno de los elementos más interesantes es que lo explican exempleados de Google, Facebook, Twitter, Instagram y Pinterest. Se trata de una hora y 34 minutos en los que varias fuentes relevantes se refieren al tema, señala Infobae en una publicación.

En la sinopsis, Netflix se refiere a esta producción como un “híbrido entre documental y drama que ahonda en el negocio de las redes sociales, el poder que ejercen y la adicción que generan en nosotros: su carnada perfecta». Se denomina híbrido porque cuenta con diferentes testimonios de expertos y psicológicos, pero también cuenta con una dramatización que muestra las consecuencias que pueden causar las redes sociales en nuestra vidas.

Diversas fuentes relevantes

Una de las voces que analiza el fenómeno de las tecnologías digitales en el documental es Tristan Harris, exdiseñador de Google y fundador del Centro para una Tecnología Humana. Este especialista señala que nada es una casualidad y que todo es resultado de cómo ha sido diseñado el sistema.

La personas sienten la necesidad de recibir una recompensa, que puede ser en forma de «me gusta», un comentario, un retuit, entre otros. Al saber esto, las compañías han buscado la forma de aprovechar la dopamina, un neurotransmisor que participa en la motivación y recompensa ante estímulos placenteros, que se estimula cuando una notificación nos llega porque llamamos la atención de alguien.

En el ser humano está esa necesidad de agradar a los demás y estas nuevas tecnologías apuntan a intensificar este sentimiento y así fomentar el hábito de permanecer en estas plataformas.

“Si no estás pagando por el producto, entonces eres el producto”, se indica en el filme. ¿Y cómo funciona? Las redes sociales venden a los anunciantes el tiempo e interacción de los usuarios por lo que todas compiten por mantenerte el mayor tiempo posible en su sitio.

Pero más allá de esto, pueden además llegar a la manipulación, al presentar al usuario solo información para mantenerlo enganchado y no algo real. Los algoritmos buscan potenciar los intereses del usuario que, según el audiovisual, termina enredado en un micromundo donde consume contenido que fortalece sus posturas. En este sentido se puede decir que cada uno termina viendo el mundo que quiere ver.

Como ejemplo se señala que, según un estudio publicado por el Pew Research Center en 2014, basado en una encuesta a más de 10.000 adultos en EE. UU., se concluye que republicanos y demócratas están más separados ideológicamente que en cualquier otro momento de la historia reciente.

Facilitan la proliferación de las ‘fake news’

A esto se suma el peligro en que pueden convertirse las redes sociales al ser un un espacio para la fácil proliferación de las noticias falsas. Las ‘fake news’ se viralizan hasta seis veces más rápido que la información real y que esto muchas veces ocurre porque las teorías conspirativas suelen resultar más interesantes.

Se menciona además cómo el uso de las redes sociales podría afectar a los adolescentes, en una etapa donde se está construyendo la personalidad, la necesidad de agradar es mayor.

Para finalizar se señala que es posible generar un cambio al concientizar a la población sobre estas nuevas tecnologías y así todos pueden usarlas de forma más responsable. | El Universo