La declaración de la independencia de Cuenca, que en cinco semanas se cumplirá doscientos años de ella, y el proceso que vino después para mantenerla son claves en el desarrollo de la ciudad, el cual estuvo acompañado de decisiones políticas.

El historiador Juan Martínez Borrero, en su artículo extenso «Una historia cotidiana de Cuenca», escribe que la primera mitad del siglo XIX fue un periodo complejo por la transformación social y económica que recaería en el destino de lo que hoy conocemos como ciudad.

Guerras, hambre, sequías y crisis vendría después de la independencia. Sin embargo, entre todo el meollo surgirían propuestas que, poco a poco, cambiarían la vida de los cuencanos.

Quizá, una de las obras más notables sería el surgimiento ꟷpor un decreto legislativo en 1867ꟷ de la Corporación Universitaria del Azuay (hoy conocida como Universidad de Cuenca). La educación empezó a tomarse en cuenta para la formación de profesionales.

A ello, once años después, a través de un decreto ejecutivo, se ordenaría la creación de la primera biblioteca pública que sería inaugurada en 1882. Luis Cordero pronunciaría en la inauguración: «no más tinieblas».

Modernización

En siglo XX, a diferencia de su predecesor, habría varios procesos que llevarían, como explica Ana Luz Borrero sobre las transformaciones que tuvo Cuenca, hacia la modernización y hacia los servicios que tenemos en el presente.

Una de los primeros cambios en la ciudad fue la instalación de la planta hidroeléctrica municipal en 1917, lo que dotaría de electricidad a los cuencanos. Luego llegaría el alcantarillado, el agua potable y la pavimentación en algunas calles.

Con el crecimiento poblacional, en octubre de 1920, el concejo municipal establece una ordenanza que dicta que el área urbana debe extenderse hacia el Ejido, en donde se construye el hospital de la conferencia de San Vicente de Paúl, la Escuela de Medicina y el colegio Benigno Malo.

Además, se instaura que la avenida Solano debe ser la “arteria” principal de la “nueva ciudad”, que a mediados de los años cincuenta empezará a ser vista con la construcción de viviendas. Por último, en el centenario de independencia se dibuja el plano de Cuenca.

Transporte y medio ambiente

En el transcurso de la segunda mitad y sobre todo hacia finales del siglo XX, Cuenca empezaría a conectarse con otras provincias por medio de las vías hacia Molleturo y Guayaquil, y la construcción de la autopista.

En el ámbito cultural, Cuenca se convertiría en un referente con la creación, en 1975 y a través de un decreto del Gobierno, del Centro Interamericano de Artesanías y Artes Populares (CIDAP), con el que se han llevado a cabo docenas de investigaciones sobre los artesanos de la ciudad y del Azuay.

Con el comienzo del nuevo milenio habría nuevas transformaciones tras las decisiones de los administradores de turno. Y uno de ellos perdura hasta la actualidad: la construcción del tranvía que, tras casi una década de periplos, empezó a funcionar.

Sin embargo, Cuenca puede tener otro cambio mediante las decisiones políticas y, principalmente, por la decisión de los cuencanos: la prohibición de la minería metálica en las zonas de recarga hídrica de sus cuatro ríos, que además de ser parte del paisaje cuencano, son un emblema para la ciudad.

Con ello se verá el poder que tienen los cuencanos para decidir sobre su futuro, que hace 200 años fue por la libertad, y que hoy se relaciona con la vida. | El Mercurio